Diferencia entre créditos y préstamos hipotecarios

Los créditos y los préstamos hipotecarios son productos parecidos, porque tienen la misma finalidad: obtener financiación con garantía hipotecaria, pero con una diferencia muy importante en cuanto a su funcionamiento. Por ello es muy importante distinguir las dos modalidades y conocer cual nos favorece más según nuestra situación personal.

La principal diferencia entre estos dos tipos de productos es que el préstamo hipotecario es cerrado, puesto que el banco realiza una única prestación al inicio del contrato, si posteriormente el prestatario necesita más dinero deberá hacer una novación (modificar el contrato original) para ampliar el importe financiado.

Mientras que con el crédito hipotecario, también llamado crédito abierto, la entidad financiera permite al titular disponer del capital amortizado (es decir la parte de la hipoteca que ya se ha devuelto) cuando lo necesite.

Existen otras diferencias entre estas dos formas de financiación:

  • El tipo de interés de los créditos suele ser más elevado que el de los préstamos.
  • Las subrogaciones por parte acreedora varían. El préstamo permite hacer el cambio de banco sin problemas. En cambio el crédito hipotecario únicamente permite hacer una subrogación de hipoteca a otro crédito; si se desea cambiar a un préstamo se deberá cancelar primero la hipoteca y luego contratar una nueva, hecho que conlleva unos gastos más elevados.
  • El crédito hipotecario tiene una comisión adicional, que se aplica únicamente si se realiza la disposición de capital.

Caso práctico

Vamos a explicarlo mediante un ejemplo para que se entienda mejor:

Supongamos una unidad familiar que quiere adquirir una vivienda y necesita una hipoteca por valor de 200.000 euros. Sabe que puede elegir entre dos tipos de contratos:

  1. Préstamo hipotecario a 30 años con un interés del euribor+0,75. El banco entregará los 200.000 euros a la familia al realizar el contrato y a raíz de este momento la familia deberá entregar al banco periódicamente una cantidad de dinero equivalente a la cuota hipotecaria, que incluye amortización de capital y pago de intereses.
  2. Crédito hipotecario a 30 años con un interés del euribor+1,00. El banco, igual que con el préstamo, hará una prestación de 200.000 euros al inicio del contrato y recibirá periódicamente contraprestaciones de la familia. Sabiendo que cuando la familia lo necesite podrá disponer del capital que ya ha devuelto.

Imaginemos que pasados 10 años la familia decide adquirir un vehículo por valor de 30.000 euros:

  1. Con el préstamo hipotecario la familia deberá contratar un préstamo personal para poder financiar el vehículo (con un interés más elevado del que supone un préstamo hipotecario). O bien podrá hacer una ampliación de capital en la hipoteca que supone el pago de una comisión de cambio de condiciones de entre un 0,5 y un 1%.
  2. Con el crédito hipotecario la familia podrá disponer de 30.000 euros del capital ya amortizado del crédito. La entidad aplicará a la disposición un tipo de interés que seguramente será menor al de un préstamo personal, siendo más interesante esta financiación.

Resumiendo, el crédito te permite disponer de un préstamo personal a un precio más atractivo y con mayor facilidad. Aunque debemos tener presente que en situaciones de desempleo la entidad financiera se guarda el derecho a no aceptar la disposición. Dependiendo de la entidad el interés que se aplica a la parte dispuesta puede ser igual a la del crédito hipotecario o mayor.

Podríamos decir que el crédito hipotecario está más enfocado a aquellas personas que tengan una mayor relación con su entidad financiera y que quieran seguir contratando productos con su banco, porque valora más la atención y otros servicios que minimizar el coste. En cambio el préstamo es más recomendable para las personas que busquen siempre el menor coste y no les importe contratar productos con otras entidades siempre que les den el mejor precio.

Imagen| Nanami Turambar

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