Independientemente de lo que haga el Euribor sobre el que ni los bancos ni nosotros, pobres mortales, tenemos influencia alguna lo que verdaderamente marca la bondad de una hipoteca es su diferencial con respecto a este índice.
Eso es particularmente cierto para España con una proporción de hipotecas a interés variable entre tres y cuatro veces mayor que los de Estado Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Austria y Holanda, por nombrar unos cuantos, en los cuales en promedio menos de una de cada tres hipotecas es a tasa variable.
Hemos estado leyendo el “2009 World Retail Banking Report” publicado recientemente por la consultora Cap Gemini, el banco Italiano UniCredit Group y la European Financial Management&Marketing Association. Según este informe los márgenes con los que trabajan los bancos a nivel hipotecario (que en nuestro caso se pueden homologar casi directamente con los diferenciales) han venido reduciéndose de forma constante durante los últimos años (datos de 2003 a 2007), habiendo bajado durante ese período de un promedio del 1,33 % al 0,80% .
Esta información, bien contrastada y perfectamente documentada, coincide con nuestros registros -desafortunadamente mucho menos dilatados en el tiempo- y seguramente también lo hará con la percepción que la mayoría de los lectores tienen.
Pero, ¿quiere esto decir que la hipotecas son cada vez más baratas?
Pues no necesariamente.
Según el mismo informe antes nombrado, Dentro de un espectro que se mueve desde los bancos que consideran que las hipotecas han de ser un negocio en si mismo (indicado por valores entre 4 y 5) y los que piensan que las hipotecas tan sólo han de ser exclusivamente un medio para captar y hacer cautiva una clientela que mantendrá el negocio de la entidad con la compra de otros productos (Valores entre 1 y 2) las entidades españolas se auto evalúan a si mismas con un 2,5. Toda una declaración de intenciones.
En efecto, la banca española ya fue pionera durante las pasadas décadas de una fuerte diversificación de sus ingresos en el negocio de la financiación inmobiliaria: comisiones a veces bastante indirectas y márgenes en la comercialización de seguros. Esta estrategia ha permitido que bancos de alrededor del mundo, sin llegar a compensar las pérdidas de su negocio hipotecario al menos si hayan hecho más suaves sus efectos sobre la cuenta de resultados
Bajo este tipo de circunstancias, el cliente de la banca se ve impelido a la adquisición de multitud de productos y servicios bancarios, a menudo sin que estos respondan a ningún tipo de necesidad real, que terminan encareciendo lo que de otro modo podría ser una excelente oferta.
Sin embargo, el mercado está bastante abierto y es posible si bien no encontrar buenas ofertas libres de polvo y paja si al menos algunas cuyos productos adicionales si se puedan adaptar de diferentes formas a las necesidades reales de cada cliente.
En este caso, si. Las hipotecas son ahora más baratas.
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