Pues eso, que no hay mal que por bien no venga, o al menos eso solÃa decir mi abuela. Y ella, de esas cosas, sabÃa mucho.
En fin, que esa es la frase que viene a mi mente varias los últimos dÃas mientras hago mi diaria lectura a la prensa. Y es que en medio de la ya tan manida crisis también trae sus noticias positivas.
Desde hace unos meses el Euribor no para de bajar. Este mes cerrará al 1,61, %, lo cual, a falta de su publicación en el BOE por el Banco de España, representará una reducción de casi cuatro puntos porcentuales en la carga que soportan aquellos que revisan sus intereses hipotecarios una vez al año. Una reducción histórica porque viene del segundo Euribor más alto de la historia a aparcarse en el más bajo.
Otra colección de noticias que machaconamente nos ataca desde todos los flancos es la referida a los procesos de reestructuración del sistema bancario -en particular el de las cajas de ahorro- español, Frob mediante.
Se que no todos estarán de acuerdo conmigo, pero soy de la opinión de que el sistema de cajas de ahorro español, está hipertrofiado, hiperatomizado e hiperpolitizado y pide a gritos desde hace tiempo un cambio si no de modelo al menos si de perfil competitivo: las pequeñas cajas no tienen la masa crÃtica para dar el Do de pecho en un mercado en que las grandes no tienen grandes presiones para la mejora (lo que no quiere decir que no sean capaces de meterse en problemas) y sólo una pequeña muestra, las de tamaño medio, tienen que buscarse la vida para ser más competitivas ofreciendo más y mejores servicios a sus clientes… todos nosotros.
Pues bien, al parecer pintan bastos. Las fusiones que ya se ha publicitado que están en distintos niveles de avance, según los entendidos, sólo son la punta del iceberg respecto a las que están por venir en los próximos dos años. Lo bueno, no obstante, es que con las nuevas reglas de juego las entidades en este trance no lo estarán por haberle visto las orejas al lobo (o haber caido ya en sus fauces) si no que podrán acogerse a las ayudas públicas sin necesidad de encontrarse ya en problemas si no mucho antes.
Y eso no es nada, la venta de viviendas, otra damnificada por la crisis, no da muestras de reactivarse a pesar de que el dinero está más barato que nunca. Consecuencia lógica: el precio de la vivienda sigue bajando, en particular el de la vivienda desocupada que lo hace en barrena. Hasta la sacrosanta vivienda de nueva construcción este mes anuncia su primera bajada en la historia reciente: un dos por ciento. Nada más y nada menos.
Por supuesto -y aquà vuelvo a echar mano a otra de las frases de mi abuelita- nunca llueve a gusto de todos: algunos directivos bancarios (pocos a decir verdad) verán como se les acaba la buena vida; los promotores inmobiliarios llorarán ante las puertas del paraiso perdido; los polÃticos verán como pierden feudos otrora inexpugnables y muchos empleados bancarios se verán arrojados a la trituradora de EREs, bajas incentivadas, jubilaciones anticipadas y demás linduras por el estilo.
La verdad sea dicha, tan sólo puedo sentir solidaridad con estos últimos.
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