Condiciones de las hipotecas (I.- Requisitos laborales)

Tener una estabilidad de ingresos es un factor decisivo para que el banco conceda una hipoteca. La situación laboral del solicitante, el sector donde trabaja, etc. son algunos de los datos que consultará la entidad y determinarán las condiciones del préstamo hipotecario. En este artículo publicado en Fotocasa describimos todas estas condiciones en detalle.

Workers daily sunny

En un mercado hipotecario donde cada vez se conceden menos hipotecas los requisitos para conseguir un préstamo son cada vez más duros.

En la actualidad, la concesión de hipotecas se sitúa en niveles mínimos de 9 años. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, la firma de hipotecas cayó un 31,3% en abril, hasta algo más de 21.400 operaciones, el número más bajo desde 2003. Además, por primera vez en estos nueve años, el importe medio de las hipotecas cayó por debajo de los 100.000 euros. Con este último retroceso interanual de abril, las viviendas hipotecadas encadenan ya 24 meses consecutivos de caídas.

Un ajuste que encuentra su explicación en la restricción del crédito por parte de las entidades financieras que han endurecido, considerablemente, sus requisitos a la hora de conceder un préstamo hipotecario. La pregunta que muchos se hacen en estos momentos es cuáles son las condiciones laborales que se tienen que tener para solicitar una hipoteca.

Para un trabajador con contrato fijo, que pueda demostrar ingresos estables, con una vida laboral continuada de dos a tres años, el banco o la caja seguramente le va a requerir al menos tres recibos de la nómina, la declaración de la renta del año anterior y el estado de su cuenta bancaria, con los movimientos de los últimos seis meses.

El banco valorará, también, el nivel de endeudamiento del cliente y la capacidad de afrontar las cuotas mensuales de la hipoteca. La entidad financiera no concederá un préstamo que tenga una cuota mensual para el hipotecado superior al 40% de sus ingresos.

A todo ello, hay que añadir que, en la actualidad no se conceden casi hipotecas por el 100% del valor del inmueble, con lo que, el futuro hipotecado deberá tener, al menos, el 20% del valor de la vivienda y disponer de otro 10% más para los gastos derivados de las escrituras de la casa. Además, es posible, incluso, que la entidad bancaria analice la empresa en la que el cliente trabaja para verificar su solvencia y viabilidad.

Por tanto, funcionarios o asalariados con contrato fijo, especialmente aquellos procedentes de empresas de alta solvencia, como las multinacionales, y con varios años de experiencia, se valorarán más por parte de la entidad que los trabajadores temporales o los autónomos. No obstante, no es raro, que dada la coyuntura económica actual, el banco solicite, además de todos estos requisitos, un aval para conceder el préstamo.

Una figura, la del del aval, imprescindible, si hablamos de trabajadores temporales que solicitan una hipoteca. Y es que, si la concesión de hipotecas se ha endurecido para los trabajadores con contrato fijo, para los que tienen un trabajo temporal, conseguir un préstamo hipotecario es casi una misión imposible. Como decimos, aquí entra en juego el aval, que es la garantía que tiene el banco para resarcirse a través de un tercero de posibles impagos del titular del préstamo. Evidentemente, el avalista deberá demostrar una alta capacidad de solvencia.

Capítulo aparte merecen las hipotecas para autónomos. En contraposición a los ingresos estables de los trabajadores fijos, la volatilidad de ingresos de los autónomos hace que, en muchos casos, el importe concedido a este tipo de trabajadores no supere el 70% del valor del inmueble. Es decir, la entidad exigirá que el titular de la hipoteca aporte con fondos propios un 30% de la inversión, más los gastos derivados de la hipoteca.

En cuanto a la documentación necesaria que debe aportar el autónomo al banco a la hora de negociar la hipoteca, además de la habitual (DNI, nóminas, otros ingresos, patrimonio, otros créditos, etc..) debe añadir el alta en licencia fiscal, las dos o tres últimas declaraciones del IRPF completas, y los últimos pagos fraccionados de IVA o IRPF. Se recomienda, además, a los autónomos que presenten un dossier con su vida laboral. Una vez aportada toda la documentación no queda otra que negociar con el banco.

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