En el siguiente artículo publicado en Fotocasa describimos las ventajas y desventajas que supone una hipoteca con un periodo de carencia.

¿Te imaginas tener la posibilidad, durante unos meses, de no pagar nada o de ver reducida tu cuota hipotecaria? La crisis actual ha llevado a muchas familias a no poder hacer frente a todos los gastos mensuales y entre ellos, principalmente, a las letras hipotecarias. Una manera de aliviar la situación económica familiar es negociando con los bancos una carencia en el préstamo hipotecario.
Los préstamos con carencia son aquellos en los que, desde su concesión y durante parte de su vida, no se realiza devolución de capital. Existen dos tipos de hipotecas con carencia:
- Hipotecas con carencia parcial: aquellos en los que no se amortiza deuda y tan sólo se pagan intereses.
- Hipotecas con carencia total: aquellos en los que no se pagan ni capital ni intereses.
Las carencias se suelen pactar al inicio del préstamo pero también se puede negociar con el banco un vez que el crédito hipotecario está activo. La ventaja fundamental del periodo de carencia es que permite, durante un tiempo determinado, pagar una cuota inferior.
Sin embargo, no todo son beneficios para el hipotecado. Si estás pensando en negociar un tiempo de carencia con su entidad bancaria debes saber que, el hecho de no pagar la totalidad de la cuota durante unos meses hará que, una vez concluido el “periodo de gracia”, se incremente el importe de las cuotas y por lo tanto, el coste total del préstamo hipotecario.
Para saber si te compensa o no pedir una carencia en tu hipoteca, existen herramientas que permiten simular cómo sería tu hipoteca con carencia parcial o sin ella. Puedes hacerlo a través de una calculadora de hipotecas con carencia.
Así por ejemplo, puedes saber que si contrata una hipoteca de 150.000 euros a un plazo de 25 años y un diferencial del euribor más 1%, sin periodo de carencia la mensualidad de su hipoteca sería de 651,90 euros. Sin embargo, si se incluyen por ejemplo 12 meses de carencia:
- La cuota durante esos 12 meses de carencia sería de 277,38 euros.
- La cuota el resto del periodo sería de 672,24 euros.
Por lo tanto, el coste total de la hipoteca sería:
- 195.568,65 euros sin carencia.
- 196.934,52 euros con carencia.
Como ven, al término del periodo de carencia, las cuotas son más elevadas y por tanto la hipoteca final también se encarece. A ello hay que sumar los gastos que conlleva negociar un periodo de carencia una vez que la hipoteca ya está activa. El banco normalmente cobrará una comisión por la modificación de la hipoteca, -suele ser de entre el 1 y el 0,5%-. Además, la entidad financiera puede revisar al alza el diferencial del préstamo para ajustarlo a las tarifas actuales de sus tablas de activos bancarios.
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