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¿Qué es el tipo de interés?

El interés es el coste que tiene para ti el dinero que debas en cada momento. La entidad financiera cobrará el dinero prestado más ese coste. El interés puede ser de dos tipos: fijo o variable. En el interés fijo el coste no cambiará en toda la vida del préstamo. Con el interés variable el coste variará periódicamente, trimestral, semestral o anualmente según el contrato del préstamo. El interés variable se determinará sumando el valor de un índice de referencia (habitualmente el Euribor) a una cantidad fija llamada diferencial. Cuanto menor sea el tipo de interés -en un préstamo a interés fijo- o el diferencial -en los préstamos a interés variable- menor será la cantidad total a pagar.

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Plazo máx. (?)

¿Qué es el plazo?

El plazo de un préstamo es la cantidad de tiempo acordado con la entidad financiera para la devolución del préstamo. El plazo normalmente se podrá fijar entre unos valores mínimos y máximos determinados por la entidad. Adicionalmente algunos préstamos contemplan que el titular no podrá superar cierta edad antes de finalizar dicha devolución, esto podría limitar el plazo máximo disponible. Otro limite que la entidad puede añadir en el momento de negociar un préstamo es la cuota mínima aceptable, esto puede reducir el plazo máximo definido. La mayoría de préstamos no contemplan plazos mínimos mientras que los máximos pueden oscilar entre uno o dos años, para préstamos de baja envergadura, hasta los 20 años para préstamos de relativa importancia. Al elegir un plazo entre el mínimo y el máximo disponibles se a de tener en cuenta que cuanto mayor sea el plazo elegido menores serán cada una de las cuotas a pagar pero mayor la cantidad que habrá que desembolsar en concepto de intereses.

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Finalidad(?)

¿Qué entendemos por finalidad?

La finalidad del préstamo hace referencia al uso que le daremos al dinero recibido: comprar un vehículo, reformar la vivienda, pagar un máster, etc.

Las entidades suelen ofrecer préstamos para fines específicos con el objetivo de tener condiciones diferenciadas (importe máximo, plazo, tipo de interés,...) según la finalidad a la que se vaya destinar el préstamo.

Aparte, las entidades también ofrecen préstamos sin finalidad definida, más esto no quiere decir que en ocasiones, no haya que justificarle a la entidad el destino del préstamo. En Bankimia, identificamos estos préstamos indicando que su finalidad es "Cualquiera"

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Productos a
contratar
(?)

¿Qué significa que además del préstamo he de contratar otros productos?

Para una entidad siempre es mejor mantener a un cliente por el mayor tiempo posible. Un cliente de un sólo producto dejará de serlo con mucha más facilidad que otro más vinculado. Por esto, bancos y cajas están dispuestos a ofrecer mejores condiciones (por ejemplo un mejor interés o solicitar menores garantías), en un préstamo cuando el cliente adquiere otros productos o servicios de la entidad. Los productos que más normalmente aparecerán en este tipo de propuesta son: domiciliar la nómina, domiciliar dos o tres recibos y contratar uno o dos pólizas de seguro.

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Producto destacado.
Préstamo personal (interés mínimo)
BIGBANK
124,00 €
9,00 %
5 años cualquiera
rápido

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desde Bankimia

Respuesta inmediata
Efectivo BBK (Por Internet (para clientes))
Bilbao Bizkaia Kutxa
124,00 €
8,99 %
5 años cualquiera
rápido

+ info
Consumo Joven (Mixto (hasta 8 años) PF 12 meses)
IberCaja
126,00 €
(127,00 € primeros 1 año)
EUR +8,25 %
8 años cualquiera

+ info
Crédito Rápido (interés mínimo)
Cofidis
128,00 €
10,44 %
4 años cualquiera
rápido

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desde Bankimia

Respuesta inmediata
Prédito
Caja de Burgos
132,00 €
11,95 %
6 años cualquiera
rápido

+ info
Préstamo personal (interés máximo)
BIGBANK
137,00 €
14,00 %
5 años cualquiera
rápido

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desde Bankimia

Respuesta inmediata
Crédito Rápido (interés máximo)
Cofidis
158,00 €
22,12 %
4 años cualquiera
rápido

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desde Bankimia

Respuesta inmediata
Préstamo personal (60 meses)
FINANCA
160,00 €
22,96 %
5 años cualquiera
rápido

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Ayuda sobre préstamos y créditos personales

Un préstamo es un producto bancario que permite al cliente recibir una cantidad determinada de dinero de un banco, caja o financiera. A cambio, el cliente se compromete a devolver dicha cantidad junto con los intereses que se han acordado, mediante pagos periódicos (las cuotas).

Estos productos se definen como personales porque la entidad no suele exigir una garantía especial (como, por ejemplo, una vivienda en el caso de los préstamos hipotecarios para el recobro de la cantidad prestada. Únicamente tienen como garantía los bienes presentes y futuros del deudor.

A diferencia de los préstamos, en los créditos el cliente puede ir disponiendo del dinero que le facilita la entidad a medida que lo necesita hasta un límite determinado y durante un plazo. Los intereses se pagan por las cantidades de dinero realmente dispuestas, puesto que el particular no está obligado a utilizar todo el dinero que se ha puesto a su disposición. El resto del capital sigue disponible en la cuenta de crédito sin devengar intereses hasta que no sea utilizado.

Es preferible contratar un préstamo personal si lo que se desea financiar es un artículo del que se conoce su precio. Por el contrario, los créditos son más ventajosos para los profesionales autónomos, que necesitan cubrir necesidades puntuales de liquidez, o para personas con ingresos irregulares.

Los créditos y préstamos personales se destinan normalmente a la compra de bienes y servicios de consumo. Habitualmente el préstamo recibido utiliza para financiar la compra de bienes duraderos como un coche, una moto, un ordenador o un barco.

También para financiar otros gastos de cierta cuantía, como reformas del hogar, viajes, bodas, licencias de taxi, alquileres y servicios profesionales de dentistas y abogados.

Finalmente, los créditos y préstamos personales pueden ayudar a financiar el pago de otro tipo de deudas ya contraídas.

Cada banco, caja o entidad financiera establece unos requisitos determinados en función del crédito o préstamo personal. Al ser un préstamo personal, el cliente responde del cumplimiento de sus obligaciones (devolución del importe prestado y el pago de intereses y de comisiones bancarias) con todos sus bienes, presentes y futuros.

Por este motivo, antes de conceder el préstamo, la entidad comprueba la capacidad del cliente para hacer frente a la devolución del préstamo analizando:

  • Sus ingresos periódicos: rentas del trabajo, rentas por alquiler o de otro tipo.
  • Los bienes y activos que componen su patrimonio.
  • Su situación financiera y su historial crediticio en operaciones de financiación anteriores: antes de conceder un préstamo las entidades comprueban que el solicitante no ha incumplido en el pasado sus obligaciones financieras y, por tanto, no ha sido reportado a un registro de impagos. Los ficheros de morosos más habituales para las personas físicas con el de ASNEF y el de Experian.

Las condiciones para poder acceder a un préstamo o crédito personal son ser mayor de 18 años y tener capacidad para devolver el préstamo.

Además de las condiciones anteriores, la entidad financiera también incluye en el perfil de riesgo del solicitante la previsible estabilidad de sus ingresos. Por este motivo, tienen más facilidades para obtener un préstamo aquellas personas con contrato indefinido con antigüedad, funcionarios y empleados públicos. Por el contrario, es más probable que la entidad financiera deniegue el préstamo a trabajadores con contrato temporal, autónomos, desempleados y amas de casa, en especial en caso de que los solicitantes no ofrezcan garantías adicionales.

Con toda esta información, la entidad generará un estudio para analizar la viabilidad de conceder al solicitante la financiación que ha demandado. Si la solicitud es aprobada, la entidad deberá presentar una oferta vinculante, es decir, un documento en el que se detallan todas las condiciones del préstamo o crédito que tiene una vigencia de, al menos, 14 días naturales.

Es conveniente considerar varias entidades al buscar financiación para tener diferentes alternativas a las que acudir en el caso de que una entidad rechace la solicitud.

La entidad financiera suele demandar una serie de documentos para comprobar que el solicitante cumple con estos requisitos. Los más frecuentes son:

  • El DNI original y una fotocopia.
  • La última declaración de la renta.
  • Una fotocopia de las últimas nóminas, normalmente 2 ó 3.
  • El historial laboral
  • Notas simples de las propiedades inmuebles, en caso de que se tengan.

La cantidad de dinero que una persona puede pedir prestada dependerá de su perfil económico, que se define en función de tus ingresos, bienes, propiedades, y situación financiera (se tiene en cuenta, por ejemplo, la existencia de otros préstamos activos). Normalmente, los préstamos personales no se suelen conceder por importes elevados de dinero, siendo el rango más habitual entre los 3.000 y 60.000 euros.

Además, las entidades bancarias no suelen ofrecer préstamos con cuotas que superen el 40% de los ingresos totales, aunque en algunos casos pueden llegar hasta un 50%. En el simulador de préstamos personales puedes consultar el importe máximo que conseguirías a partir del tipo de interés del préstamo, el plazo de devolución y la cuota mensual que quieres pagar.

Es importante recordar que si se solicita la cantidad estrictamente necesaria y se limita al máximo el importe del préstamo se podrán conseguir mejores condiciones de financiación (tipos de interés, comisiones), puesto que el riesgo que asume la entidad financiera se minimiza.

Cada entidad establece el plazo de sus préstamos en función de criterios como el importe, la finalidad y el perfil del cliente. Así, un préstamo personal pequeño puede concederse a un plazo de 2 meses, mientras que en el caso de préstamos personales de cantidades más elevadas el plazo de devolución puede alargarse hasta los 10 ó 15 años.

Por regla general, no existe un plazo más adecuado que otro, puesto que el plazo óptimo será el que dé como resultado una cuota mensual que se pueda pagar con comodidad. A medida que aumenta el plazo del préstamo las cuotas mensuales son más reducidas, ya que el capital a devolver ser reparte en un número mayor de períodos.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que, normalmente, los préstamos que se conceden a plazos más largos suelen ir asociados a tipos de interés más altos, de manera que el coste total del préstamo aumenta. Esto es así porque el banco considera que cuanto más tiempo tarde en devolverse el préstamo mayor es el riesgo de que la persona se enfrente a alguna situación que dificulte el pago.

Lo recomendable buscar el equilibrio y elegir un plazo lo suficientemente amplio para que la cuota sea asumible, pero sin alargar de forma innecesaria la devolución del préstamo para evitar encarecer de forma excesiva la financiación.

En principio se conceden hasta que la edad al finalizar el préstamo no supere los 75 u 80 años, depende del banco o financiera.

A diferencia de los préstamos hipotecarios, en el caso de los préstamos y créditos personales la modalidad más solicitada es a tipo fijo, es decir, el tipo de interés no varía durante toda la vida del préstamo. Pero también se puede solicitar a tipo variable, en este caso el tipo se define como un tipo de interés de mercado (habitualmente el Euribor) más un diferencial.

En los préstamos a tipo variable, el tipo de interés del préstamo se revisa de forma periódica según los términos establecidos en el contrato, y su trayectoria es resultado de la evolución del mercado durante el periodo que dure la amortización.

El tipo de interés fijo permite conocer de antemano la cantidad a pagar en todas las cuotas y ofrece una mayor tranquilidad financiera a la persona que contrata el préstamo, que no tendrá que enfrentarse a subidas imprevistas de la cuota cuando los tipos de interés de mercado aumenten.

Sin embargo, el préstamo a tipo de interés variable permitirá beneficiarse de bajadas en la cuota cuando los tipos de interés de referencia caigan, por lo que puede ser una opción interesante en contextos en los que se espera que los tipos de interés de mercado disminuyan. Como contrapartida, si el tipo de interés de mercado al que el préstamo está referenciado sube, la cuota mensual aumentará.

Por este motivo, al contratar un préstamo a tipo de interés variable es importante que la cuota mensual se pueda pagar sin dificultad y que tengamos margen para asumir una posible subida de la cuota sin que ello represente un inconveniente.

Las acciones que conviene realizar para conseguir las mejores condiciones al contratar un préstamo personal son:

  • Solicitar el préstamo en una entidad de la que ya se es cliente puede salir más económico. Pero es muy aconsejable comparar las ofertas de varios bancos (tres o cuatro como mínimo), para comprobar qué entidad ofrece el préstamo a un menor coste (incluyendo intereses, comisiones y otros gastos asociados).
  • Pedir el dinero estrictamente necesarios. Cuanto menos dinero se pida a la entidad más fácil será devolverlo puesto que las cuotas mensuales serán más asumibles (aunque la cuota final dependerá del plazo de devolución y del tipo de interés aplicado).
  • Justificar el gasto indicando a la entidad la finalidad y el plazo de devolución.
  • Presentar toda la documentación solicitada por la entidad financiera y en especial la nómina.
  • Mantener una cierta vinculación con la entidad, domiciliando la nómina, los recibos o contratando productos adicionales, permite conseguir financiación a tipos de interés más bajos.
  • Devolver el dinero en el mínimo plazo posible.
  • Contratar un seguro de amortización de préstamo y de protección de pagos.
  • Ofrecer garantías adicionales, presentando avalistas con propiedades o utilizando activos en propiedad como garantía (pignorar). Estos activos pueden ser acciones, vehículos, propiedades, depósitos u otros productos de pasivo. Las garantías mejoran las condiciones del préstamo al reducir el tipo de interés o las comisiones.

Cuando se busca financiación, es útil hacer uso de un comparador de productos bancarios, ya que éstos ofrecen una visión global del mercado y permiten identificar las ofertas más competitivas que se comercializan en ese momento para cada finalidad de préstamo y perfil de cliente.

Normalmente es más beneficioso solicitar el préstamo en una entidad bancaria de la que ya se es cliente, y en especial en la que se tiene la nómina domiciliada

Es conveniente solicitar el préstamo o crédito en más de una entidad financiera, para tener alternativas en caso de que una entidad rechace la solicitud y no conceda la financiación. Una vez seleccionadas las ofertas que resulten más atractivas, es importante pedir a la entidad información más detallada sobre las condiciones particulares que se aplicarían en cada caso concreto. Esta solicitud se puede realizar de forma presencial, acudiendo a la sucursal, o bien de forma online, a través de Internet.

Una vez decidida la entidad financiera con la que quieres contratar el crédito o préstamo, podrás solicitar una oferta vinculante por escrito en el caso de importes iguales o superiores a 200 euros. En este documento se explican en detalle todas las condiciones del préstamo para evitar confusiones en un futuro. Desde el momento en el recibes esta oferta vinculante, el plazo para decidir si contratar o no el producto es, como mínimo, de 14 días naturales.

Los préstamos personales pueden beneficiarse de dos tipos de deducción en el IRPF:

  • Deducción por inversión en la vivienda habitual. Si el préstamo se destina a esta finalidad, se puede aplicar la deducción, con los límites que establece la ley, anto a las cuotas del préstamo como a los gastos asociados a la financiación, es decir, incluye las comisiones de apertura y cancelación del préstamo.
  • Deducción por obras de mejora en la eficiencia energética de la vivienda. Hasta el 31 de diciembre de 2012 se podrá desgravar el 20% de las cantidades empleadas en estas obras, dentro de los límites fijados por la ley.

Conviene tener presente que los préstamos personales no son la mejor opción de financiación para comprar una vivienda, ya que los importes concedidos suelen ser reducidos (lo habitual es que no superen los 60.000 euros) y los tipos de interés son muy superiores a los de las hipotecas.

Sin embargo, los préstamos personales pueden ser una alternativa interesante para financiar obras o reformas en la vivienda por cantidades no muy elevadas. En comparación con las hipotecas, los préstamos personales tienden a tener comisiones más bajas y no presentan costes adicionales como la tasación de la vivienda. Además, tienen menos exigencias de contratación de otros productos o servicios de la entidad.

Por otra parte, este tipo de préstamos, a diferencia de los hipotecarios, no es necesario que consten en escritura pública por lo que no se aplica el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.

Dejar de pagar un préstamo puede traer serias consecuencias. Es importante que en los presupuestos familiares el pago de las cuotas de los préstamos ocupe el primer lugar y que ante dificultades económicas dejar de pagar un préstamo sea siempre la última alternativa.

En una situación de dificultades económicas importantes que dificultan el pago, lo mejor es comunicar el problema a la entidad antes del vencimiento sin esperar a que reclamen la deuda pendiente.

En este caso, el banco propondrá alguna solución para reducir la cuota mensual y facilitar el pago, como por ejemplo refinanciar la deuda, establecer un plazo más largo, o incluso la concesión de un periodo de carencia en el préstamo, en el cual se paraliza la devolución del principal, de manera que la cuota incluye solo el pago de los intereses. Estas medidas ayudan a continuar pagando el préstamo y evitar entrar en una situación de morosidad, aunque suelen incrementar considerablemente el coste del préstamo.

Desde el momento en que se deja de pagar una cuota por 1ª vez, el banco, caja o financiera aplicará unos intereses de demora, que son muy superiores a los originales. En el contrato de préstamo firmado con la entidad se establece la forma de calcular estos intereses de demora. El banco además puede cobrar una comisión por reclamación de cuotas impagadas, en el caso de que se haya fijado así en el contrato. Estos gastos se irán acumulando cada día entre el momento en el que comienza el impago y el momento en el que el cliente se pone al día en el pago, por lo que la deuda del cliente con el banco irá aumentando.

A partir del 3ermes de impago, la entidad puede iniciar una demanda o reclamación judicial, pero lo más habitual es que espere hasta el 6º mes. Llegado el 6º mes sin pagar, y al tratarse de situación de impago prolongado, el banco puede iniciar un proceso judicial para reclamar la deuda acumulada. En un préstamo personal el cliente pone como garantía todos sus bienes presentes y futuros, de manera que si el proceso llega a juicio el juez puede embargar los bienes propiedad del titular del préstamo (como vivienda, coche, cuentas bancarias) hasta cubrir la deuda. Si se ha dado una garantía adicional de uno o más avalistas, éstos deberán responder pagando las deudas, ya que sino el banco también podría llegar a embargar sus bienes.

Otro problema que aparece si no se paga un préstamo es que los datos del titular y en su caso el de los avalistas, se incluirán en los ficheros de morosos (como el de ASNEF, RAI o Experian), lo que hará muy difícil poder conseguir financiación en el futuro.

Es habitual que, además de las garantías personales de la persona que pide el préstamo, la entidad financiera solicite un aval como garantía adicional de pago.

La persona que pide el préstamo personal puede presentar uno o varios avalistas, que, al igual que el titular del préstamo, garantizan con sus bienes la devolución de la deuda. El o los avalistas responden de la deuda de forma solidaria. Esto significa que cada avalista, de forma individual, es responsable del pago de la totalidad del préstamo de la misma forma que el titular. Cualquier avalista puede ser el primero en responder de la deuda y tienen las mismas obligaciones que el titular del préstamo.

La entidad financiera no tiene obligación de comunicar al avalista los retrasos en el pago del préstamo del titular y tampoco un vencimiento del préstamo por impago, situación en la que se le podría exigir al avalista la totalidad de la deuda. El avalista puede llegar a enfrentarse a un embargo de sus bienes para saldar la deuda con la entidad financiera, aunque éste sería un caso extremo, puesto que el que primero debe responder con sus bienes es el titular del préstamo.

En cualquier caso, conviene que cuando una persona avale un préstamo sea consciente de sus obligaciones y de los posibles riesgos que asume. Es aconsejable avalar solo a personas cercanas y que cuentan con la suficiente solvencia financiera para devolver el préstamo.

Además, el avalista debería ser consciente de que en cualquier momento se le puede exigir el pago de la cuota (en el caso, por supuesto, de que el titular no pague), por lo que conviene que contemple esta posibilidad y se asegure de que con sus ingresos es capaz de hacer frente a este desembolso adicional.

Al tratarse de una garantía del préstamo, el avalista también deberá presentar al banco la documentación que demuestre sus ingresos (principalmente nóminas), sus bienes y su situación financiera, en especial información sobre sus créditos.

Existe la posibilidad de cancelar anticipadamente un préstamo en caso de que el titular así lo desee. Las causas de una cancelación anticipada, total o parcial, del préstamo personal son diversas. En ocasiones, la situación económica del titular que solicitó el préstamo ha cambiado y dispone de ingresos que le permiten cancelar anticipadamente su deuda.

Otra posible causa es un cambio en la situación del mercado que permite al titular conseguir un nuevo préstamo en mejores condiciones, de manera que decide solicitar este nuevo préstamo y cancelar antes de lo previsto el que había solicitado en un primer momento.

La cancelación total implica que el titular devuelve anticipadamente a la entidad financiera todo el importe del préstamo pendiente de pago. Otra alternativa es realizar una cancelación o amortización parcial anticipada, que permite reducir el capital pendiente de pago y, por tanto, el coste total del préstamo. Las entidades financieras suelen poner límites mínimos a los importes de las amortizaciones parciales, que pueden oscilar entre el 10 y el 25% de la deuda viva.

Conviene tener en cuenta que cancelar un préstamo anticipadamente tiene gastos, ya que desde el punto de vista de la entidad financiera es preferible que el titular de un préstamo devuelva el dinero en el plazo previsto, y no antes. Por este motivo, la entidad penaliza al cliente aplicando una comisión por cancelación anticipada.

Esta comisión es la forma que tiene la entidad financiera de compensar la pérdida que le supone dejar de cobrar los intereses asociados al importe reembolsado anticipadamente.

En el caso de los préstamos al consumo, la ley establece que la comisión máxima de cancelación será del 1% del importe amortizado cuando el período entre la fecha del reembolso anticipado y la de vencimiento del préstamo es superior a un año. Cuando este período es inferior a un año, la comisión máxima será del 0,5% de la deuda amortizada.

Aunque seamos clientes habituales de una entidad financiera, podemos contratar préstamos o créditos en otras entidades sin ningún problema. Es conveniente comparar las ofertas de diferentes bancos o cajas para encontrar el producto que mejor se adapta a nuestras necesidades y que nos ofrece las mejores condiciones. En ocasiones encontraremos el préstamo o crédito más adecuado para nosotros en la entidad con la que trabajamos habitualmente, pero en otras no.

Solicitar un préstamo en nuestra entidad habitual en principio presenta algunas ventajas, puesto que nuestro banco tiene información de primera mano de nuestros ingresos, situación financiera e historial crediticio.

Además, es habitual que los clientes a lo largo de los años desarrollen una cierta relación de confianza con sus gestores bancarios, lo cual también puede facilitar el proceso de tramitación de un préstamo. El conocimiento y la confianza del banco con sus clientes facilitan una tramitación más rápida del préstamo, ya que el banco no necesita hacer un estudio tan detallado de la solicitud. Asimismo, las entidades suelen ofrecer préstamos en condiciones más ventajosas a sus clientes.

Sin embargo, es posible encontrar ofertas más interesantes en otras entidades, porque en ocasiones la competencia entre los bancos y cajas para captar nuevos clientes les lleva a ofrecer condiciones muy ventajosas.

Además, hay que matizar que las ventajas que ofrece pedir un préstamo a un banco del que ya se es cliente son ciertas si la experiencia del banco con esa persona le permite pensar que devolverá el préstamo sin dificultades.

Si en el pasado el cliente ha tenido problemas de retrasos en los pagos o de otro tipo que hacen que el banco no confíe en la solvencia del cliente o en su fiabilidad a la hora de cumplir con sus compromisos, posiblemente lo más recomendable sea acudir a otra entidad financiera que no tenga nuestro historial detallado.

Existen numerosas opciones para contratar un préstamo sin domiciliar la nómina, ya que las entidades financieras suelen exigir una menor vinculación en el caso de los préstamos personales que en el de las hipotecas.

Por otra parte, domiciliar la nómina en una entidad en la que se solicita un préstamo personal suele traducirse en un préstamo en mejores condiciones, con tipos de interés y comisiones más bajas.

Por tanto, conviene comparar todas las ofertas y analizar, para nuestro caso concreto, los pros y contras de cambiar la domiciliación de la nómina. En este sentido, hay que tener presente que el ingreso de la nómina puede retrasarse si nuestra empresa no es cliente de la entidad financiera.

Siendo autónomo puedes perfectamente contratar un préstamo o crédito personal. Tienes menos opciones que una persona que tenga contrato laboral indefinido con la misma renta, pero si demuestras una constancia en los ingresos y tu historial hace pensar que eres una persona solvente puedes conseguirlo.

Estando en paro (desempleado) es muy complicado conseguir un préstamo personal sin aval. Los bancos no suelen financiar a personas en esta situación, salvo que tengan una garantía adicional. El coche no suelen aceptarlo como garantía adicional.

Es habitual que las parejas soliciten un préstamo personal conjunto o compartan un contrato de crédito. Al existir dos titulares del préstamo, ambos comparten la garantía personal y responden con todos sus bienes presentes y futuros del pago de la deuda.

En caso de divorcio, es posible que el acuerdo de divorcio establezca que una de las dos partes es responsable de pagar la deuda conjunta, en este caso el préstamo personal. Sin embargo, el divorcio y la decisión judicial de obligar a uno de los cónyuges a pagar el préstamo no modifica la situación de la pareja en el contrato de préstamo, ya que los dos continúan siendo titulares y los dos responderán ante el banco de la devolución de la deuda.

Es decir, si el miembro de la pareja que está obligado a pagar el préstamo según el acuerdo de divorcio no paga, el banco puede exigir legalmente a la otra parte la devolución de la deuda, ya que continúa siendo titular del contrato de préstamo. Las consecuencias de un impago del préstamo en forma de embargo y de inclusión en un registro de morosos también afectarán a los dos titulares.

Para evitar posibles problemas futuros, lo más recomendable es que en el momento del divorcio se cancelen todos los préstamos conjuntos. Si las circunstancias económicas hacen imposible cancelar anticipadamente el préstamo, lo mejor es mantener una comunicación periódica con el banco para comprobar que la persona obligada a asumir el préstamo está al día en el pago de las cuotas.

Dejar de pagar un préstamo debe ser siempre la última de las opciones, puesto que las consecuencias del impago pueden ser serias. Por este motivo, si se detecta que la ex-pareja ha dejado de pagar el préstamo, la opción que evitará males mayores es que el otro titular asuma el pago de las cuotas. Posteriormente, podrá reclamar por vía judicial a la ex-pareja el importe de las cuotas abonadas.

El titular de un préstamo personal puede contratar un seguro de protección de pagos, que garantiza el pago de las cuotas en situaciones imprevistas de pérdida de ingresos, como incapacidad laboral, desempleo, enfermedad o fallecimiento.

En los últimos años, la crisis económica ha aumentado la incertidumbre sobre la capacidad de pago del titular de un préstamo. Por este motivo las entidades financieras incentivan, y en ocasiones obligan, a los solicitantes de un préstamo personal a contratar el seguro de protección de pagos. Normalmente, cada entidad ofrece su propio seguro de protección de pagos asociado al préstamo y no permite que el contratante elija libremente en el mercado el seguro que más le conviene.

Es importante estudiar atentamente las situaciones cubiertas por el seguro que ofrece la entidad financiera y los posibles límites a la hora de asumir el pago de las cuotas en situaciones de pérdida de ingresos. Puede ocurrir que las condiciones que fija el contrato sean muy restrictivas y el seguro apenas cubra las contingencias más comunes de caída de los ingresos.

Si el seguro que nos ofrece la entidad financiera no nos convence hay que intentar negociar con el banco la ampliación de las coberturas y tratar de reducir al mínimo posible las restricciones en las condiciones exigidas para que el seguro se haga cargo de nuestro préstamo.

Las características más habituales del seguro de protección de pagos son:

  • La duración puede variar en función del plazo del préstamo, pero su límite máximo habitualmente está entre los 3 y los 5 años.
  • El período durante el cual el seguro se hará cargo de las cuotas del préstamo está limitado como máximo a 12 meses consecutivos y 24 meses a lo largo de toda la vida del seguro.
  • El coste oscila entre el 1% y el 1,5% del importe del préstamo asegurado y se suele pagar por medio de una prima única que se hace efectiva de forma anticipada en el momento de contratarlo.

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